No a la soledad del progreso
Una vez mas las verdades, las incertezas golpean detras de los vidrios. Nada somos, eso lo sabemos. Pero el interrogante es ¿que es lo que podemos llegar a ser? Nuestra identidad se infringe en el status. En el comportarnos en relacion de alguien o de algo. No se si es posible romper con esas estructuras. Vientos debiles que nos empujan. Siempre gritamos antes que desaparezca el Sol sin motivo. Nos abandonamos en epocas para seducirnos luego en una idea con nuestro nombre. O nos olvidamos que el mundo esta bajo nuestros pies al someternos a las tecnologias sumamente paralizantes. ¿Alguien le ha encontrado verdadero uso a los juegos o mensajes de celular?. Todo nos lleva a resistirnos en soledad, como si el infierno estubiera puertas afuera de nuestras casas y nuestras mentes.
Comunicarnos a ciegas. Reirnos con pequeños dibujos que representan friamente nuestros gestos. Amar en postales. Con el fin de comunicarnos no hacemos mas que aislarnos, disgregarnos y lo que es peor, aparentarnos como que actuamos para todo lo contrario. Mismo quien les habla discurre en este efecto. Depender de teclados y fracciones minimas para expresar desacuerdos. Vivimos atados a verdades pintarrajeadas de buenas venturas. En realidad no son nada, nisiquiera nosotros.
Y cada vez son mas abstractas las ideas y los tiempos. El amar se desvanece en monitores y el llorar equivale a desconectarse. Nada menos absurdo. Nos engañamos en que conocemos a miles de personas y con todas sin excepcion logramos comunicarnos. Pero en realidad naufragamos en nuestra propia soledad hablando contra un muro de palabras. Algunos desaparecen sin darse cuenta, felizmente engañados.
Todo nos remite al desconocimiento inmediato, a las palabras que no quedan, a los amores que no duran, a las reflexiones baratas en cadena y falsedades que alimentan miserias y nutren certezas sin pasos.
Comunicarnos a ciegas. Reirnos con pequeños dibujos que representan friamente nuestros gestos. Amar en postales. Con el fin de comunicarnos no hacemos mas que aislarnos, disgregarnos y lo que es peor, aparentarnos como que actuamos para todo lo contrario. Mismo quien les habla discurre en este efecto. Depender de teclados y fracciones minimas para expresar desacuerdos. Vivimos atados a verdades pintarrajeadas de buenas venturas. En realidad no son nada, nisiquiera nosotros.
Y cada vez son mas abstractas las ideas y los tiempos. El amar se desvanece en monitores y el llorar equivale a desconectarse. Nada menos absurdo. Nos engañamos en que conocemos a miles de personas y con todas sin excepcion logramos comunicarnos. Pero en realidad naufragamos en nuestra propia soledad hablando contra un muro de palabras. Algunos desaparecen sin darse cuenta, felizmente engañados.
Todo nos remite al desconocimiento inmediato, a las palabras que no quedan, a los amores que no duran, a las reflexiones baratas en cadena y falsedades que alimentan miserias y nutren certezas sin pasos.
¿Hasta cuando? ¿Hasta donde?. Aplauden los inutiles, vociferan los necios. Los pocos sabios aguardan. El resto callamos sin actuar, ni asentir ni negar. observando desde el palco sin identidad el espectaculo del progreso y sus fieles payasos.
Los que hoy nacen, ¿seran padres de que futuro? todo depende de los que hoy andamos. Por ellos sino por nosotros, hagamos la tregua por un mundo menos adepto a la soledad.


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