aunque nunca lo notes
Desde la verdad se deshauciaron los papeles. Los dogmas sucumbieron a la verdad sin nombres ni perdon. Solo somos dos. Acaso mas. Ambos rostros incompletos, como en fragmentos de ojos multiplicados. No abandones lo que no te ha pertenecido. Desde tus labios las palabras callan y los heroes que nadie recuerda se deslien de sus debiles mapotecas. Caemos. Pies inmoviles al borde del colapso que ciega a los mas escepticos. Acaso nosotros. Quizas ninguno ha caido ante los rostros existentes. Yo me he negado a tu inocencia solo en algunas tardes. En las demas he sido el reo de tus dudas. La soledad recorre mis venas de alambre. Pero no sueñes en caer sobre mi almohada de sangre. No hay minutos que puedas resistir dentro de mi armazon de huesos. Porque mi idioma es este grito que nace de los extremos de las penas.
¿Intentaras volverme para que yo sea tu viento fragil golpeando en tus ventanas? ¿Amar las rentas sin pan sobre la mesa. Prometer visiones tempranas para apaciguar las ansias de cerrar los ojos en las mañanas.
Cierto es que todabia no encuentro la fiebre de cama y reposo y tu beso de cafe sin cigarro. Todos llenan. Los olores de tu drama sin telon recorre la idea de permanecer antes que un dios te robe la verguenza.
La flor dio frutos de silencio en tus ojos sin estrellas. Ya no digo mas. Mis desvarios corrompen la voluntad de no serte en los minutos que pretendo ajenos. Y en la inutilidad de comunicarte tinieblas, mas de un duende se ha desahogado en penumbras. Mis tiempos se desembolsan con creces en la mentira de hacer todo lo contrario.
Acaso no me entiendas, si no eres lo que dictan las silabas perdida de mi memoria. De igual forma poco interesa. Los sentimientos nacieron para morir infundados.
Un reloj entre mis sienes, un amor de frias latitudes y esta creciente sensacion de permanecerte al margen de lo convenido. Todo es. Nada mejor para cerrar la suerte final que un adios dicho en el instante adecuado.
Tu mañana reparte ojos a los caidos para que sacien su sed de luz entre los pueblos. Una fragancia de honor bajo tu puerta reclama victorias. Y mis pasos finales recoge sus valijas de marmol .Para adecuarse a que el Sur martirise con tu nombre las esquinas.
¿Intentaras volverme para que yo sea tu viento fragil golpeando en tus ventanas? ¿Amar las rentas sin pan sobre la mesa. Prometer visiones tempranas para apaciguar las ansias de cerrar los ojos en las mañanas.
Cierto es que todabia no encuentro la fiebre de cama y reposo y tu beso de cafe sin cigarro. Todos llenan. Los olores de tu drama sin telon recorre la idea de permanecer antes que un dios te robe la verguenza.
La flor dio frutos de silencio en tus ojos sin estrellas. Ya no digo mas. Mis desvarios corrompen la voluntad de no serte en los minutos que pretendo ajenos. Y en la inutilidad de comunicarte tinieblas, mas de un duende se ha desahogado en penumbras. Mis tiempos se desembolsan con creces en la mentira de hacer todo lo contrario.
Acaso no me entiendas, si no eres lo que dictan las silabas perdida de mi memoria. De igual forma poco interesa. Los sentimientos nacieron para morir infundados.
Un reloj entre mis sienes, un amor de frias latitudes y esta creciente sensacion de permanecerte al margen de lo convenido. Todo es. Nada mejor para cerrar la suerte final que un adios dicho en el instante adecuado.
Tu mañana reparte ojos a los caidos para que sacien su sed de luz entre los pueblos. Una fragancia de honor bajo tu puerta reclama victorias. Y mis pasos finales recoge sus valijas de marmol .Para adecuarse a que el Sur martirise con tu nombre las esquinas.


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