Sentencia de silencio
Siendo lo que no soy. Respondiendo a todos la marginalidad mas evidente. Me pondre el overol de ojos cerrados sobre la espalda. Y me vestire de voz en puertas permitidas. Aunque digan que mi adios, es solo una venta. Un paquete de nostalgia, prendido en mitad de la madrugada.
Quienes llaman no me conocen. Un telefono a medida de mis venas. Que retengan las ausencias en mensajes oportunos.
Solo un rostro devora la certeza. Solo un camino se asemeja a las manos de piedras que no se pierden. Pero es tan lejano. Que los vientos de cualquier direccion, disiente y abandonan.La empresa de encontrar. La pena de dirijirse sin que el destino bese los patios de luces.
Aun no entiendo como la noche cae hacia nosotros. De que manera las avenidas son espejos reprimidos de nuestras deudas.
No digo las identidades de quienes se han rebelado ajenos. Aunque podrian venir a buscar sus vestiduras. Que nadie ha rasgado, todavia. O gritar lo puesto, los zapatos de dias malgastados. Perdidos.
No he querido saber de la suerte que corren los espectros que no besan las aceras por las noches. Sin sentirse culpables luego de la sangre euforica que marcha a desnivel. y a destiempo.
Las bebidas no llegaron a su cauce. La rabia ha hecho mas efecto que los golpes de vidrio y alacenas.
Podria decirte, nunca mas. Pero lo intuiras cuando duermas a un costado de la nada que he construido para olvidarte. Por completo.
De nada me sirves. Por suerte.
Libera tus culpas a los duendes que beben tus labios. No sere yo quien te declare culpable. Ni el que te ponga el bonete rojo cuando te despiertes de tu delicada estupidez de estudiante.
El Sol siempre hace mas cosas por uno, que los parpados trasnochados que se cierran.
Hoy me rio por los sucesos. Mañana te dedicare la palabra ultima aunque no entiendas que la primavera nunca otorga hipocresia.
Quienes llaman no me conocen. Un telefono a medida de mis venas. Que retengan las ausencias en mensajes oportunos.
Solo un rostro devora la certeza. Solo un camino se asemeja a las manos de piedras que no se pierden. Pero es tan lejano. Que los vientos de cualquier direccion, disiente y abandonan.La empresa de encontrar. La pena de dirijirse sin que el destino bese los patios de luces.
Aun no entiendo como la noche cae hacia nosotros. De que manera las avenidas son espejos reprimidos de nuestras deudas.
No digo las identidades de quienes se han rebelado ajenos. Aunque podrian venir a buscar sus vestiduras. Que nadie ha rasgado, todavia. O gritar lo puesto, los zapatos de dias malgastados. Perdidos.
No he querido saber de la suerte que corren los espectros que no besan las aceras por las noches. Sin sentirse culpables luego de la sangre euforica que marcha a desnivel. y a destiempo.
Las bebidas no llegaron a su cauce. La rabia ha hecho mas efecto que los golpes de vidrio y alacenas.
Podria decirte, nunca mas. Pero lo intuiras cuando duermas a un costado de la nada que he construido para olvidarte. Por completo.
De nada me sirves. Por suerte.
Libera tus culpas a los duendes que beben tus labios. No sere yo quien te declare culpable. Ni el que te ponga el bonete rojo cuando te despiertes de tu delicada estupidez de estudiante.
El Sol siempre hace mas cosas por uno, que los parpados trasnochados que se cierran.
Hoy me rio por los sucesos. Mañana te dedicare la palabra ultima aunque no entiendas que la primavera nunca otorga hipocresia.


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