Rosando el habemus entre bares
Se convierte el escenario en las deudas de ambos. La majestuosidad de interrogarnos sin ser nosotros. Aplaudimos las cuentas. Denunciamos los gestos del mundo hacia la nada. Y nos desterramos hacia nuestros deseos. Antes que el ocaso sea el verso que olvidamos. Antes que cualquier aguja deliberadamente, nos acuse separados. Dentremos lo propio. Pondremos las circunstancias al servicio de nuestros mares. Las orillas de imponernos en eternidades infimas.
No vuelvo hacia las costas de lo propio, sin sentirte. Estrechando los abrazos que no pueden censurarnos las tormentas. Quizas sea tu llanto en la tarde que se aproxima. La silaba mayuscula de la identidad que reservamos.
Espero que la noche se refugio en ojos nuevos. Que las estrellas beban tus manos al partir las nostalgias hacia otros bares.
Estare esperando la señal de acurrucarse la voz entre las cejas. De doblarnos en la busqueda de nuestros cuerpos ya cansados. Para que los infieles recordemos tu nombre entre suspiros.
Supongamos el silencio y desembolsemos el alma aun no cotizable. Que las cuerdas digan que hemos peleado en las fronteras rusticas de nuestros pasos. Aun cayendo, pero en permanencia del amor, que siempre, sin excepecion, nos deberemos.


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