Nueva vision

EN LOS OJOS DE LO ETERNO, SE APRECIA LA DENSIDAD DE LA CARNE Y DEL ESPIRITU. EN MI SILENCIO OSCURO REGISTRO LO QUE EL MUNDO IGNORA AL PASAR POR ENREJADOS PERMITIDOS.. NADA MAS. EL MISTERIO ES LA LUZ DETRAS DE LAS VIDRIERAS DE LO COTIDIANO. Y YO ESTOY AUN PENSANDO EN UN TODABIA

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Nombre: Emisario Anonimo
Ubicación: Lomas de Zamora, BSAS, Argentina

hombre soltero,24 años, con residencia en la zona sur de lomas de zamora.

domingo, mayo 29, 2005

ETERNIDAD DESCARTABLE

Desde las puertas que nos abren los pensamientos. Desde los fragmentos prematuros del olvido anunciado. Tengo una eternidad descartable entre tus dedos. Derribada en las margenes de lo impropio. Facilitando que me arrojes un adios herido por la ventana. Que te desvistas sin anunciarte antes del verano. Porque has olvidado nuestras pieles en las orillas de lo que alguna vez pudo haber sido. No estoy clamandote revancha con los puños permitiendo banderas. No estoy nisiquiera pidiendote paso ante tus ausencias.
Un ataud de dientes frente a nuestra entrada. La dignidad buscando sus ropas, tras el sigilo de nuestros besos. Se devoran los relojes unos a otros, solo por la envidia de vernos con el amor descalzo en los jardines. Sin necesidad de embebernos para otorgales desmemorias a la suerte. Un puñal de alcohol que desconoce la sobriedad de tu pecho. La ternura con que acunas los abecedarios cuando duermes. La espera de tus uñas al resistir descendencia.
Irse con apenas nada. Acumulando la fortuna de una identidad sin venta. Sin nùmeros en las axilas metalicas. Busco tus consejos en monedas. Para desafiarme impudico ante el mañana. Silenciadote tras la caida. Escribiendo tu nombre sobre la sangre de los campos. Libres como la decision de no permanecerte.
Encendido con mis llaves, te recomiendo con las piedades de una minoria. Mi entrada al mundo es esa conciencia de que no seas tan hermosa, sino hasta que te presentas. En luces. Vigilando que la muerte sea solo una parodia para negar sus pasos. Hasta el momento oportuno.
Dos vueltas hacia ningun costado. Un leve rumor de mediodia que tropieza con los zapatos de la rutina. Y ya es de nuevo hoy. y pienso. ¿Que es del mundo, cuando anochece y la eternidad se cierra tras tus ojos?.

domingo, mayo 15, 2005

donde nadie mira lo que somos

Sin las venas en las manos, con la pasión oculta de teatros invisibles. Tu rostro es la piedad acometida desde el sur. Donde nadie mira lo que somos. Frecuentes avispas de los mares. Apenas si damos con nosotros al caer la madrugada. Nadie sobrevive a la amargura. A la palidez de los años arrepentidos que naufragan en tus pieles. Resistiendo cobardías. Hoy miro el tiempo que nos ha engañado. Y pregunto por el corazón absurdo que se ha derribado entre los vientos. Producto de tu inconciencia en tus sueños fragmentados. Tus lagrimas no despiertan en los huesos acromados que construimos. Mis manos no llegan a desafiar la rutina que te envuelve. Pero no lo lamento. Mi sangre se ha acostumbrado a la batalla de resistir en trincheras de oídos perpetuos. No absuelto ni olvidado. El mundo ya no reconoce la identidad fiel en las enaguas. Un espejo estúpidamente narcisista que naufraga en obeliscos. En las entrañas un dios insaciable rompe las cadenas. Yo me desvirtuó por gritar tu nombre. El vuelo tenaz de repetir lo que no fuimos. Cuento tus días como escalones hacia lo desconocido. He besado sin la vergüenza, el vientre oscuro de la noche. Me he ocultado en los pasos de las rosas que no callan. Para desligarme de un pasado. Que me mira en ojos edilicios. Déjame que destroce con mis manos, la tinta que te cubre. Permíteme volver al punto ignorante de tu voz entre las calles, entre los filamentos audaces. Madre de la sangre de mis labios y rumores de un silencio cautivo.

preguntas de huesos

Pocos hay que se preguntan sobre la eternidad de las noches, embaucados por un sueño sobornado. Se deslíen de los brazos nocturnos del planeta. Para florecer en breves libertades arrepentidas. Mascaradas sutiles de correr escenarios tras los mástiles. Luchar por la moneda que no regalaron a la fuente. Cuentan ramos de dedos sobre las plazas. Restaurando angustias. Yo, uno mas entre los huesos que bailan modas. Que resisten sin carnes las pieles masacradas y adoptan formulismos irreverentes. No pido perdón a los augurios, no me desvanezco entre besos discurridos y silencios reciclados. Solo por hoy. Sabré abandonarme a tiempo antes que el sur queme las pestañas. No doy en acierto al despertar tus pies de Soles humanos a punto de sobrevenirse ante nosotros. Una escena de relojes mutilados nos interpreta ausente en la madrugada. Agradeceré algún día la astilla que no clavas en mis huesos. Sabrás ahora que siempre seremos otros, acumulando las influencias de querernos solo en olvidos.

nada es cierto

No es cierto, apenas somos cuando el licor de nuestros huesos se desprenden. De nuestras manos. Roces vagabundos. Mantengamos la distancia de dos mares desiertos ante nuestras pieles. Que el fulgor de lo inmediato no se interponga en nuestra saciedad de no acometernos. Camino los tributos de amanecerte. Sin que tus ojos justifiquen la rutina. No nos detengamos. La sangre tropieza con nuestros anhelos espectrales ¿y ahora quienes son nuestros verdugos?. Las entrañas del silencio devoradas por inocentes. Nos retroceden hasta el punto alfa, sin memoria, ni testigos. Nos han declarado ausentes de naufragar en barcas de brazos mutilados. Del océano que detiene fragancias en tus uñas. Soy en algún instante, tu universo. Me identifico con el rumor de tus bestias asexuadas. Que promulgan nortes decadentes. Simplemente me devuelvo a errores mínimos.
Herirte el corazón sin que lo sepas. Excusándome en culpas desvergonzadas. Algún día seremos verdad de Oceanía. Y nos detendremos. En eternidades semejantes a nuestros besos prometidos. Sin la censura cromada por quienes no nos miran y sin embargo, graban firmas entre muros. Y Esperan. Una línea mas entre las celdas. Encontrar un nuevo clamor en un Sol temprano. Tu libertad está en las cuerdas del tiempo. Destroza el atardecer, solo cuando el amor haya sido totalmente liberado.

tu nombre incendiado

Me incendio en el Sol que examina tu nombre acorralado. Me disgrego sin sentirme antes del alba. No soy mas que mis huesos. No resisto la espera ni los roces de una memoria intransigente. Los ojos se anuncian impresentables tras los tocadores. Nuestros besos solo son maquillaje de la ternura que no aguardas. Y vuelven a ponernos cadenas en las cejas y en los rostros. Para que jamás olvidemos. El clima de enrarecernos se substancia en nuestras calamidades. Todo el cuerpo es un clímax de piedras ahuyentadas en cantos. No corras tras los miedos de calles. Nunca llegaremos con las suelas desgastadas de tiempo. Ni se lo que me digo en la ausencia de cuerdas y vocales. Una lengua que nos envuelve hasta la punta de las nostalgias. La identidad de años resistidos te amalgama las deudas. Te saludo y me despido con la galera de polillas sobre mis sienes. No rías ante invitados y no te quejes en fauces abruptas. Te dirán que es mejor el silencio. Desvístete en sangre solo en sábanas. Aun no me nombran dueño de la noche. Pero prometo visitarte en madrugadas. Cuando ignores mis pasos sobre las heridas de la luna. Recuerda el solsticio que nos une. Aléjate de los pecados inaceptables y recuéstate. Tengo las llaves para ventanas opuestas. He de raptarte algún otoño, cuando tus ojos se confundan con los minutos finales sobre la copa de árboles.

Costumbre desenvainada


En la madrugada del no despertarte somos
timbre y puerta sobre tu jaula
El viento no sabe cuando acabarás tus rimas. El cielo ignora tus almohadas de carne y espesura. No hemos de naufragar en tus desvelos, Solo para pedirte de que seas, en esta noche. La estrella acude a tus rezos sin mentirte. En navidades. No se qué es mi mente sobre tu ausencia. Qué tapiz toman mis noches. Cuando la eternidad me llama bajo tu nombre. Quisiera poseer las estructuras de tu silencio. Malformarlos para darles mi tez mayúscula. Otórgales el norte que me desarraigas en ciertos instantes. La madrugada recorre tus ojos dormidos. Al pensarte entre mis huesos. No creo en la victoria de tus pómulos pero quizás pueda darle una razón de gloria pasajera entre besos. Me inspiro en tus risas de escenario y ya las calles disfrazan lo que pretendemos sin saberlo. Al regalar nuestros pasos de cemento. No pretendo una molestia de minutos. Apenas unos recelos que duren lo que un incendio en tus dedos. Tomar tus manos antes de precoz invierno involuntario.
Desenvainare mi ramo de flor eterna ante tu frente. Me desharé de la costumbre de culparte al beber mis caídas. Y en cierta tarde donde los inocentes cenen sus penas. Impregnaré tu identidad de labios imprudentes. Para que recuerdes que el amor no es solo sinónimo de agosto.

miércoles, mayo 11, 2005

peregrino

Mi voz golpea los muros sin estrellas. La vacuidad de corromperse inocente en la sangre sin manos. Delirar atrayendo nombres hacia un escudo de ojos invisibles. Relego la claridad de tu presencia sin sentirme. Doctrina por heridas de cuellos afixiantes. Me someto a tus roces de ausencia en los domingos. Y respiro la verguenza de no entrometerme. Me llama el adios que abandonaste en nuestra puerta. Me besa el arbol otoñal que derrama lacrimoso frutos. Al no encontrarte. Al no saborear tus palabras invadiendo la mañana. Solo me aparto de mi mismo. Para que otros sean a su antojo. Disfrutando la orgia de una identidad desvelada. Del sueño postumo a las verdades. No creo que aun recuerdes los pasos. Que repitas en ecos los sinsabores.
Los relampagos en llamaradas de la religion construida. Dos frases que se alimentan de tu pecho antes de partir. Tengo una abecedario que consolar bajo mis brazos. No olvides que existen los naufragos en lunas. Los que se inundan de penas antes de llegar el soltiscio salvador. En las arenas.
Lo se, corresponde el silencio. La despedida de tranquilizar los impulsos de los huesos. El fuego de espejos que casi carcome tus ojos llegando a tus ventanas. Nisiquiera son las 12 y ya te nostalgio. No puedo con mi genio abrumado. No puedo conmigo tras luchas desiguales.
Alguien vendra a acomodar tus desengaños. Descuida por la hora. El tiempo se arremanga los rostros ante los invitados. Maquilla con el azul del mar, tus besos espaciados y repara en mi peregrinar. Que sin siquiera asemejarse te ha dejado un recado de eternidad sobre la mesa.