a veces
cuando caemos los rostros. Cuando las palabras son nuestras guaridas hechas labios. Y una sombra nos relame el camino, antes de cualquier comienzo. Los ojos caen al costado de las deudas. Discrepando con quienes nos juzgan coherentes de ingerir verguenzas. Una noche resistiendo las impiedades. Y ya la herida es la costumbre que bebemos como mares, antes de acostarnos.
Podemos ser el humo que se rompe entre los colores oscuros de los versos.
No puedo se que decir entre las lineas huerfanas. No se que anunciar a los que rompen los soles antes de la tarde.
Podemos ser el humo que se rompe entre los colores oscuros de los versos.
No puedo se que decir entre las lineas huerfanas. No se que anunciar a los que rompen los soles antes de la tarde.


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